Piso 16, la visita
Hoy ha sido un día movido, demandada por los clientes, día ajetreado, pero entretenido, me gusta estar en movimiento, ¡me hace bien! Bueno, ahora al terminar el día, tengo cita con mi querida amiga Lula, para seguir trabajando, pero lo nuestro es distendido, siempre será acompañado de un buen espumante, unos puchitos y conversación eterna.
Tenemos que resolver una situación tributaria, estamos en eso, revisando qué acción tomar y suena mi teléfono, es Eduardo, contesto y dice:
- ¿Hola preciosa, como esta? voy camino al supermercado y quiero saber dónde estaciono para poder verte, aunque sea a la distancia, así nos mandamos besos, aunque sea en un breve encuentro tras la ventana.
- Hola amor, que eres tierno, sin embargo, no puede ser, ya que estoy en el piso 16, con mi amiga Lula, de quien te he hablado, pero si quieres bajo para vernos.
- ¿En qué piso estas?
- ¿En el 16, por qué?
- Dame 5 minutos y estoy allá.
Ooohh! Este hombre no para de sorprenderme, somos amantes, llevamos casi un mes y se anima a venir de visita al depa de mi amiga !! Estamos ambas sorprendidas, gratamente sorprendidas, pues su relajo y entusiasmo desbordante es un regalo para mí, y como dice ella, el Príncipe se entrega cada día en sus detalles.
Mientras llega nos hemos puesto locas a dejar todo perfecto jajajja somos ambas algo perfeccionistas, así es que entre risas guardamos los notebook y papeles con los que trabajábamos, se corrigen los cojines, desodorante ambiental, si, todo muy casual jajajaj
De pronto suena el timbre y le pido a ella que abra la puerta, solo porque mi lado toxico quiere someterlo al estrés de ser recibido por la dueña de casa, donde se invitó solito jajajaja.
Ha llegado, como siempre con un detalle, con espumantes y chocolates y con sus ojitos chispeantes, entra tras un cariñoso saludo de Lula, quien le dice, ¡¡bienvenido al Príncipe que hace tan feliz a mi amiga!!
Tras cerrar la puerta aparezco yo, me acerco y él nervioso, porque es jugado pero cauto, me mira con esa pregunta en los ojos, ¿nos besamos? y sin entenderlo bien me da un beso en la mejilla, yo me rio de tanta dulzura y digo, relájate aquí somos libres de ser nosotros y le beso en los labios, él se relaja, me abraza y entramos distendidos a esta primera presentación espontanea en mi circulo social, estoy feliz de su osadía.
Abrimos el espumante, Lula ya tenía montado un coctel mediterráneo que se consumió en medio de una conversación fluida, graciosa, cálida, mientras Eduardo sentado a mi lado toma mi mano fuerte, dulce y cálidamente. No suelta mi mano, la que acaricia con ternura todo el tiempo ¿Cómo podría no alucinarme con tan genial compañía?
La visita fue breve, está fugado, aprovechó la instancia pues el edificio queda delante del supermercado, él ya se mueve con naturalidad, llevamos algo más de un mes, todos los conserjes lo conocen, así es que pasa a ser casi un miembro más de la comunidad, me gratifica que se comporte así, tan natural, tan integrado a mi vida.
Tras su partida hemos quedado ambas felizmente emocionadas, así es que no paramos de hablar de su dulzura y entrega, lo adoro!!
Quiero más y más, esta noche duermo con el alma llenita de su calor.

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